martes 7 de octubre de 2008

TE NIEGAS a creer
en tu tótem insondable y luminoso,
y el amor aparece
como una fórmula absurda y negligente.

Tu cuerpo
es un recipiente obsceno y deleitoso
[a la luz de mi sexo]

copépodo

Mi cara es una enorme plastilina
que se hunde
al tacto.

Mi cuerpo
constituye una minúscula estructura,
bajo un amasijo de pelos y clariones.

martes 19 de junio de 2007

La gaya ciencia

Solamente después de crear mi primera bitácora virtual reparé en que existía, con muchos años de antelación, un libro homónimo escrito por Nietzsche, y que ahora leo de cuando en cuando como un libro de aforismos. Así, puedo estarme tranquilo, por un lado, puesto que la elección del título de marras por lo demás puntual (no digamos brillante) es el resultado de una larga diligencia por encontrarlo entre una exquisita lista mental de posibilidades que yo mismo inventé, en atención a lo cual los créditos permanecen íntegramente dentro de los límites de mi propiedad intelectual al mismo tiempo que mis propósitos son absolutamente legítimos; y gratamente conmovido de que, como nos ha pasado a todos en otras muchas ocasiones con diferentes autores, hayamos convenido en ella precisamente ambos, por el otro lado.

jueves 24 de mayo de 2007

La naturaleza de Dios

He crecido en una familia cardinalmente cristiana, mi genio siempre ha sido templado, he preferido agotar el recurso del diálogo en detrimento de la violencia, he sido flaco soy bastante flaco y uso anteojos porque una miopía génica me ha impedido ver con nitidez. Cuando niño, yo, como ha ocurrido con cualquiera, sentía la inminente necesidad de explorar los placeres implícitos en mi sexualidad (esto es, me masturbaba), sin embargo en la edénica etapa que sucede al orgasmo era asaltado por una inefable sensación de pesadumbre o de culpa: prometía con el alma que abandonaría esta práctica ‘inmoral’ apenas iniciara otro año —porque me gustaba tanto que tenía pensado hacerlo todavía el resto de aquél—. Entonces llegaba el tiempo de la verdad y con él la maduración de mis genitales, que estaban en un punto espléndido de efervescencia sexual, lo que suponía que las represiones crecieran en intensidad y en frecuencia, y que me abrumara terriblemente la idea de haber quebrantado cuando menos el noningentésimo nonagésimo noveno principio del código bíblico, no obstante mi impecable comportamiento.

martes 17 de abril de 2007

Empezaron las obras


Romero's home


0.10


Cruda, cruda... ¡muy cruda!


miércoles 11 de abril de 2007

Edición de marzo


domingo 18 de marzo de 2007

Nietzsche

Un acercamiento a la figura del superhombre

Nietzsche consideró al Estado como una de las mayores perversiones creadas por el hombre; el Estado representa lo abstracto, la conducta del Estado es conducta despersonalizada, trata a los individuos de un modo indiscriminado, y el individuo, cuando se somete a él y se preocupa por él, pierde su individualidad, creatividad y libertad. “Allí donde el Estado acaba, comienza el hombre que no es superfluo; allí comienza la canción del necesario, la melodía única e insustituible. Allí donde el Estado acaba, ¡mirad allí, hermanos míos! ¿No veis el arco iris y los puentes del superhombre?” (“Así habló Zaratustra”).
El superhombre no se puede identificar con una clase social con privilegios que le puedan venir por la tradición o que descansen en su poder social (con la aristocracia, por ejemplo), ni con un grupo definido biológicamente (con una raza) pues los genes no son una garantía de excelencia. Pero lo podemos reconocer a partir de su conducta moral:

1. Rechaza la moral de esclavos: la humildad, la mansedumbre, la prudencia que esconde cobardía, la castidad, la obediencia como sometimiento a una regla exterior, la paciencia consecuencia del sometimiento a un destino o a un mandato, el servilismo, la mezquindad, el rencor.

2. Rechaza la conducta gregaria: detesta la moral del rebaño, la conducta de los que siguen a la mayoría, de los que siguen normas morales ya establecidas; como consecuencia de su capacidad y determinación para crear valores, no los toma prestados de los que la sociedad le ofrece, por lo que su conducta será distinta a la de los demás.

3. Crea valores: los valores morales no existen en mundo trascendente, son invenciones de los seres humanos; pero no todos los hombres los crean, muchos –la mayoría– se encuentran con los valores ya creados por otros, siguen las modas, los estilos vitales vigentes; el primer rasgo del superhombre es precisamente éste: inventa las normas morales a las que él mismo se somete; pero este rasgo no es suficiente para definir al superhombre, pues no vale que cree o invente cualquier valor, además ha de crear valores que sean fieles al mundo de la vida y que le permitan expresar adecuadamente su peculiaridad, su propia personalidad y riqueza.

4. Vive en la finitud: no cree en ninguna realidad trascendente, ni en Dios ni en un destino
privilegiado para los seres humanos, una raza, una nación, o un grupo; no cree que la vida tenga un sentido, como no sea el que él mismo le ha dado; acepta la vida en su limitación, no se oculta las dimensiones terribles de la existencia (el sufrimiento, la enfermedad, la muerte), es dionisíaco.

5. Le gusta el riesgo, las nuevas experiencias, los caminos no frecuentados, el enfrentamiento, las pruebas difíciles; no está preocupado ni por el placer ni por el dolor, ni propio ni ajeno, pues pone por encima de ellos el desarrollo de su voluntad y de su espíritu; es duro consigo mismo y con los demás, es valiente, no huye del dolor ni de ninguna forma de sufrimiento: sabe que de estas experiencias puede salir enriquecido, puede crecer.

6. Es contrario al igualitarismo: ama la exuberancia de la vida, le gusta desarrollar en él mismo y en los demás aquello que les es más propio; no tiene miedo a la diferencia.

7. Ama la intensidad de la vida: la alegría, el entusiasmo, la salud, el amor sexual, la belleza corporal y espiritual; puede ser magnánimo, generoso, como una muestra de la riqueza de su voluntad.

8. En conclusión: el superhombre es la afirmación enérgica de la vida y el creador y dueño de sí mismo y de su vida, es un espíritu libre.
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El tiempo ocupa la tierra, el agua i el viento. Atraviesa la carne, la sangre i los huesos. ¡El tiempo es la luz! Dura el tránsito de un coche, de una bala o de una vida. El tiempo es el ruido, la contaminación acústica i el murmurio. Un embarazo es el proceso natural mediante el cual "El Germen" fermenta en el vientre de la hembra que lo ampara. La gestación es el tiempo. Es la extensión de la historia a la literatura que sugiere el futuro. El tiempo es impasible / ubicuo / e - inexorable. Trasciende la realidad física en la vigilia i alcanza la fantasía en el sueño. El tiempo es la A es la E es la I es la O es la U.

sábado 17 de marzo de 2007

0.4


0.5


0.3


0.2